martes, 18 de febrero de 2014

EL GENOCIDIO (ESTADÍSTICO) DE INDÍGENAS EN BOLIVIA



En la última década, más de un millón de indígenas se han esfumado en Bolivia. Un genocidio en toda regla. Al menos, estadísticamente hablando.
La inesperada autopsia de este nuevo exterminio aborigen ha sido el Censo Nacional de Población y Vivienda 2012, en el que tan sólo un 40% de los diez millones de bolivianos se identificó con una etnia originaria, frente a más del 60% que lo hizo en 2001. La cifra es más alarmante si se considera que en ese mismo período la población del país andino aumentó en casi 2 millones de personas, un 20% más respecto al anterior estudio demográfico.
Como las autoridades se negaron a incluir la categoría “mestizo”, por considerarla un término racista y colonial, la mayoría de los consultados no tuvo más remedio que marcar la casilla “ninguno”. Millones de “X” que dibujan un gran signo de interrogación sobre la legitimidad étnica que invocó el presidente Evo Morales para abolir la República y fundar el flamante Estado Plurinacional. 
En el Gobierno cundió el desconcierto. Víctima de la improvisación, el propio Morales alumbró la crítica filosófica más demoledora que se haya hecho sobre su gestión. “A mí también me ha sorprendido, porque los datos anteriores (2001) eran muy diferentes. No sé si estamos en una etapa de desclasamiento, estamos en una etapa, tal vez, de tener mayor mentalidad colonizadora. Es debatible”, atinó a decir tras conocer las cifras en agosto.
Paradójicamente, ocho años de mandato por y para los indígenas habrían debilitado el sentimiento originario. El reconocimiento constitucional de 36 naciones ancestrales, sus territorios, lenguas, justicia comunitaria y propiedad sobre los recursos naturales; el discurso socialista y antiimperialista; las nacionalizaciones anticoloniales, los cantos a la Pachamama y los rituales político-chamánicos. Todo fue en vano.
En términos absolutos, la ‘masacre’ fue inclemente. Los cinco pueblos nativos más representativos del país sufrieron los descensos más significativos: un 20% menos de quechuas, un 7% menos de aimaras, un 28% menos de chiquitanos, un 37% menos de guaraníes y un 50% menos de mojeños. De las 31 etnias restantes, la mitad no llega a los mil habitantes y tres caminan por el filo de la extinción física y cultural, con menos de 100 individuos.
En la última década, más de un millón de indígenas se han esfumado en Bolivia. Un genocidio en toda regla. Al menos, estadísticamente hablando.
La inesperada autopsia de este nuevo exterminio aborigen ha sido el Censo Nacional de Población y Vivienda 2012, en el que tan sólo un 40% de los diez millones de bolivianos se identificó con una etnia originaria, frente a más del 60% que lo hizo en 2001. La cifra es más alarmante si se considera que en ese mismo período la población del país andino aumentó en casi 2 millones de personas, un 20% más respecto al anterior estudio demográfico.
Como las autoridades se negaron a incluir la categoría “mestizo”, por considerarla un término racista y colonial, la mayoría de los consultados no tuvo más remedio que marcar la casilla “ninguno”. Millones de “X” que dibujan un gran signo de interrogación sobre la legitimidad étnica que invocó el presidente Evo Morales para abolir la República y fundar el flamante Estado Plurinacional. 
En el Gobierno cundió el desconcierto. Víctima de la improvisación, el propio Morales alumbró la crítica filosófica más demoledora que se haya hecho sobre su gestión. “A mí también me ha sorprendido, porque los datos anteriores (2001) eran muy diferentes. No sé si estamos en una etapa de desclasamiento, estamos en una etapa, tal vez, de tener mayor mentalidad colonizadora. Es debatible”, atinó a decir tras conocer las cifras en agosto.
Paradójicamente, ocho años de mandato por y para los indígenas habrían debilitado el sentimiento originario. El reconocimiento constitucional de 36 naciones ancestrales, sus territorios, lenguas, justicia comunitaria y propiedad sobre los recursos naturales; el discurso socialista y antiimperialista; las nacionalizaciones anticoloniales, los cantos a la Pachamama y los rituales político-chamánicos. Todo fue en vano.
En términos absolutos, la ‘masacre’ fue inclemente. Los cinco pueblos nativos más representativos del país sufrieron los descensos más significativos: un 20% menos de quechuas, un 7% menos de aimaras, un 28% menos de chiquitanos, un 37% menos de guaraníes y un 50% menos de mojeños. De las 31 etnias restantes, la mitad no llega a los mil habitantes y tres caminan por el filo de la extinción física y cultural, con menos de 100 individuos.
Para los sociólogos, la masiva migración hacia áreas urbanas donde las identidades se difuminan, el relevo generacional y los matrimonios mixtos podrían ser los factores más relevantes para explicar la debacle amerindia. En la arena política, poco importan estas elucubraciones académicas.
Días después, Morales trataría de matizar su controvertida teoría sobre el “desclasamiento” asegurando que, en realidad, todos los bolivianos son originarios: “Unos originarios milenarios, otros originarios contemporáneos. Todos somos de esta patria y estamos obligados a entendernos”. Pero el daño ya estaba hecho.
Un país difícil de contar
El miércoles 21 de noviembre de 2012, Bolivia amaneció en estado de excepción. Toque de queda, ley seca, fronteras cerradas, escuelas vacías y comercios con las persianas bajadas. Prohibida toda actividad pública y privada. El silencio en calles y carreteras, momentáneamente roto por el lejano lamento de alguna patrulla de policía, podría hacer temer la inminencia de una catástrofe.
En realidad, los bolivianos estaban ocupados en la ardua tarea de contarse a sí mismos, algo a lo que dan mucha importancia, pero en lo que no tienen mucha experiencia. Entre 1831 y 2001, tan sólo se hicieron diez padrones y los seis primeros (hasta 1950) apenas fueron simples recuentos de población. En ese mismo período se redactaron 16 constituciones.
El censo no es asunto baladí en el país más pobre de Sudamérica. Sus resultados son guía para asignar los exiguos fondos públicos entre regiones, municipios y universidades, y para repartir los 130 escaños entre los nueve departamentos, incluyendo siete curules reservados a los pueblos autóctonos que reclaman insistentemente a Morales más espacios en las instituciones. Pero si no hay más indios, no hay más diputados.
El ‘debate mestizo’ es recurrente en Bolivia. Para el Gobierno del MAS (Movimiento Al Socialismo), el término fue utilizado históricamente por las elites para ‘blanquear’ a la población e invisibilizar las identidades originarias. En el otro lado, los que consideran que la esencia chola es una realidad nacional resultado de 500 años de melting-pot indoeuropeo.
“Quienes se asumen mestizos deberían sustentar por qué deberían existir mestizos, (…) ¿hay un territorio propio mestizo, hay una cultura propia mestiza, hay un idioma propio mestizo, hay una religión propia mestiza?”, zanjó Felix Cárdenas, viceministro de Descolonización, pese a que le advirtieron que la inclusión del autorreconocimiento afroboliviano aguaba el argumento.
Antes de incluir la pregunta de autoidentificación en el padrón de 2001, los cálculos sobre población indígena, mestiza, blanca y negra se hacían con datos secundarios, como el color de la piel, el idioma, la ocupación o el lugar de residencia. Las dificultades de sondear un país con el doble de superficie que España, pero casi cinco veces menos poblado, aconsejan tomar con pinzas las cifras históricas. Así, en 1900 se estimó que el 51% de la población era aborigen, cifra que subió al 63% en 1950 y se mantuvo en el primer censo del siglo XXI.
Para esta ocasión, el Instituto Nacional de Estadística (INE) gastó 60 millones de dólares en reclutar un ejército de 200.000 empadronadores para entrevistar a casi siete millones de bolivianos mayores de 15 años por todo el territorio nacional, desde el altiplano andino a las selvas amazónicas. Todo estaba preparado al detalle. El INE incluso recomendó a sus agentes destinados a las zonas más alejadas armarse “con un palito de escoba” para defenderse de los perros pendencieros que pudieran amenazar su misión. Pero a quien mordió el perro fue al Gobierno.
Primero, el presidente dio en enero unas cifras preliminares de población erróneas. Los datos definitivos redujeron sensiblemente el peso de algunos departamentos y, consecuentemente, su presupuesto y representación política, lo que generó protestas y acusaciones de manipulación. La cosa empeoró cuando la masiva abducción indígena puso al “proceso de cambio” frente a un callejón antropológico sin salida.
Mazazo al liderazgo indígena de Morales
Los datos del censo de 2001 fueron el géiser de una combativa corriente indigenista que se nutrió de la permanente crisis de los 90 y ganó amplia visibilidad a principios del siglo XXI, con episodios de insurgencia popular como la Guerra del Agua y la Guerra del Gas. Las elites de turno no supieron leer los resultados y atribuyeron la contundente autoafirmación indígena a la ausencia de otra alternativa de identificación. “Mesticidio”, lo llamaron. Cuatro años después, Evo Morales era electo con una histórica mayoría absoluta como el primer presidente de ascendencia india en Bolivia.
Ahora, los aliados del presidente tampoco parecieran estar analizando con serenidad los datos. Las excusas van desde una ‘mano negra’ que enturbió las respuestas reales a una metodología ‘poco científica’ que desvirtuó la encuesta. Pero, sin duda, la interpretación más insólita la firmó el vicepresidente Álvaro García Linera con una cantinflada de antología.
“No sólo hay una consolidación de las naciones culturales indígenas originarias en Bolivia, sino también hay una fortificante indianización de la propia nación a partir del papel dirigente en la construcción del Estado por parte del movimiento indígena originario campesino, vecinal obrero y popular”, aseveró sin ruborizarse.
El resultado también sorprendió a los heterogéneos adversarios del “Jefazo”, quienes habían jurado que la alambicada pregunta 29 –“Como boliviana o boliviano, ¿pertenece a alguna nación o pueblo indígena originario campesino o afroboliviano?”– era una emboscada semántica para inducir al autorreconocimiento étnico y reeditar el éxito de hace diez años. Pocos podían imaginar que los bolivianos se decantarían por un descafeinado “no pertenece” ante la sugerente llamada de lo nativo.
Frente a los análisis más cautelosos que apuntan a sutiles cambios en la pregunta como posible clave en la distorsión entre ambos padrones, la derecha ve la masiva deserción ancestral como un mazazo a la premisa esencial del liderazgo de Morales: un presidente indígena para un país indígena.
Los que le critican desde las propias filas atávicas –que también los hay, y cada vez más– dan otra versión al vuelco en los números. “El indigenismo por excelencia siempre ha sido una retórica de anulación, incorporación o etnocidio del indígena real. A este indigenismo le gusta hacer culto del indio ideal, pero guerra total al indio real”, escribió el sociólogo aimara Pablo Mamani, antiguo partidario del líder cocalero.
Sin embargo, antes de sacar conclusiones políticas, mejor analizar primero los sondeos de popularidad. A punto de cumplir ocho años en el poder, la aprobación del mandatario se muestra resistente al desgaste y ronda el 60 % en varias encuestas. La oposición, dispersa en numerosos grupúsculos con intereses divergentes y sin liderazgo nacional, apenas llega a un 30%.
Quizás los detalles del censo que no venden periódicos, como el aumento de la alfabetización y la escolaridad –sobre todo entre las mujeres–, más y mejores viviendas, mayor penetración de servicios como agua y luz, así como un equipamiento del hogar más moderno que habla de la bonanza económica sin precedentes que ha vivido el país, puedan explicar por qué Morales sigue siendo favorito para una tercera reelección en los comicios de 2014.
Morales, quintaesencia de lo indomestizo
Un mestizo típico boliviano puede tener madre india y padre cholo, con la consecuente amalgama de apellidos. No es raro que sea católico y al mismo tiempo reverencie a la Pachamama. A lo mejor tuvo una infancia rural y, espoleado por la necesidad, migró en la adolescencia a zonas más urbanas. Seguramente habla castellano con algún toque de la peculiar construcción gramatical indígena y chapurrea, con más o menos soltura, su milenaria lengua materna.
Este es, de hecho, el retrato robot de Evo Morales Ayma, un híbrido en lo personal y en lo público. Viste prendas occidentales aderezadas con motivos tribales, masca coca y juega al fútbol, prefirió la militancia sindical al ayllu de reminiscencia incaica y se declara al mismo tiempo seguidor de Túpac Katari y convencido marxista-leninista.
“El presidente, si algo tiene de representación, es la construcción de su personalidad. Y Evo Morales es la quintaesencia del mestizaje boliviano”, lo definió el expresidente Carlos Mesa en una reciente entrevista.
Él, mejor que nadie, debería tener claro lo que los antropólogos repiten una y otra vez: las identidades no son esenciales, son circunstanciales. No son categorías estáticas, sino construcciones sociales permanentes, complejas y permeables al cambio de contexto.
La cotidianidad de la calle es un buen antídoto contra los estériles debates entre los que tienen el poder y los que quieren el poder. Y en Bolivia, lo indomestizo te golpea los sentidos a cada paso. Las teces multicolores, el guirigay de acentos y el mejunje de atuendos, músicas y comidas hacen tan absurdo negar el mestizaje del país como sus evidentes raíces precolombinas.
El estudio Barómetro de las Américas 2012, elaborado por el Proyecto de Opinión Pública de América Latina (Lalop, por sus siglas en inglés), es tremendamente revelador al respecto. En la pregunta sobre identificación racial, un 77% de los consultados se considera “mestizo” frente a un 17% que se ve netamente indígena. Sin embargo, al preguntar por sus raíces culturales, un 72% asevera pertenecer a algún pueblo originario.
Como muestra de la complejidad identitaria, este sondeo también mostró estadísticas sorprendentes, como que uno de cada 10 indígenas bolivianos no se adscribe a ningún clan en concreto, o que cuatro de cada 10 blancos bolivianos se sienten parte de alguna nación ancestral. La conclusión de los autores es que la identificación racial (indio, mestizo, negro o blanco) no es contradictoria con el sentido de pertenencia cultural, sino más bien complementaria.
Ante la espiral de interpretaciones antropológicas, análisis políticos y cálculos electorales, algunas voces reclaman sentido común a los bandos en disputa y advierten lo peligroso que es jugar con el fuego del divisionismo en un país que en 188 años de vida republicana ha coqueteado más de una vez con el fantasma de la desintegración. Como recuerdo, la edición latinoamericana de la revista Time, que en 1959 sentenció: “La única solución a los problemas de Bolivia es abolir Bolivia (y) dividirla entre sus vecinos”.
“Es necesario construir una nueva visión de país”, consideró Pedro Portugal, director del periódico Pukara, que refleja las inquietudes del mundo aimara. “Y hay que ver, sobre todo, elementos que nos unen, porque se ha exagerado en la reflexión de los elementos que nos separan”. (www.elconfidencial.com/mundo)





EVOLUCIÓN RECIENTE DEL SECTOR HIDROCARBUROS EN VENEZUELA, ARGENTINA Y BOLIVIA
                                                                                                                           
En general los países con tradición exportadora o una prospectiva geológica favorable en escenarios de precios altos – como los que han prevalecido a partir del año 2003 – han tendido hacia un mayor control estatal. Por el contrario, los países importadores con necesidades de desarrollar su industria y atraer inversión se han inclinado por la liberalización del sector.

Energy Press de Argentina (www.energypress.com.ar)
                                                   
En los años noventa países como la Argentina, Venezuela, Ecuador y Bolivia promovieron la participación privada en las actividades de exploración y producción, reformas al régimen de transporte, refinación y distribución. Durante la última década estos países han avanzado hacia un mayor control estatal del sector de los hidrocarburos, lo que incluye el control de precios, la renegociación contractual, la nacionalización de activos y el fortalecimiento del rol de la empresa estatal en la organización del sector.
En la práctica, tanto los países que controlan los recursos y las reservas como las empresas petroleras que poseen la tecnología y el capital, lejos de actuar unilateralmente, interactúan en un mercado global que resulta ser a todas luces incierto, dinámico y competitivo. En este contexto internacional y frente a una constante volatilidad de precios, los gobiernos buscan compaginar distintos objetivos, que van desde maximizar su apropiación de renta petrolera hasta atraer inversiones para desarrollar el sector, pasando por lograr el abastecimiento del mercado interno y una producción eficiente de hidrocarburos.
Al respecto, Alieto Guadagni de la Argentina, menciona que gracias a la vigencia de políticas inteligentes orientadas a la producción y las inversiones en exploración, América Latina ganó la década en petróleo y gas: “Los aumentos de producción han sido notables en el caso del petróleo, ya que entre 2002 y 2012 la producción registró estos aumentos porcentuales, Colombia (62), Brasil (44), Ecuador (28) y Perú (13). Pero hay dos países que no sólo no aumentaron sino que redujeron sensiblemente su producción, Venezuela retrocedió 8 % y la Argentina que encabeza la caída con 26 %. Pero los grandes aumentos de la mayoría de los países compensaron estas dos caídas, y por eso América Latina está produciendo ahora 10 % más de petróleo que hace diez años”. Y continúa añadiendo respecto al gas: “El panorama regional es aún mejor en gas ya que América Latina está produciendo un 30 % más que diez años antes. El aumento en la producción lo lidera Perú (multiplicó 14 veces su producción), Bolivia y Colombia aumentan 90 %, Brasil 60 %, Trinidad- Tobago 40 %. Por su parte Venezuela aumenta pero poco (5 %), pero lo preocupante es que ahora la Argentina produce 20 % menos gas que en el 2004”.
En cuanto a Bolivia, el periódico El Deber en una extensa entrevista al Lic. Carlos Villegas destaca lo siguiente: “El titular de la empresa más poderosa del país reveló a EL DEBER que trabajan la posibilidad de exportar gas a través de puerto Ilo de Perú. Explicó que el modelo económico existente en el país es un híbrido entre el neoliberalismo y el estatismo y que tomaron en cuenta las experiencias de la década de los 80 y de las privatizaciones. Tomamos un principio, mantener la estabilidad macroeconómica. La inflación, el tipo de cambio y el déficit fiscal en niveles muy bajos los diferenció de los casos de Venezuela y Argentina”.
Como se ve, la década fue favorable para el Estado Boliviano por la aplicación de un modelo económico apropiado, que facilitó el desarrollo de los recursos hidrocarburíferos, permitiendo generar beneficios económicos en función de la apropiación de la renta petrolera. Además, permitió el financiamiento con capitales de riesgo y la transferencia tecnológica que ofrece la parte privada. Por otra parte, YPFB como la Primera Empresa de todos los bolivianos, para motivar la inversión privada adoptó incentivos para aumentar la producción de líquidos y diseñó un agresivo programa de exploración que contempla la
perforación de pozos exploratorios, adquisiciones sísmicas 2D y 3D, magnetotelúricas y áreas de estudio para ampliar los prospectos de nuevas reservas de gas y petróleo.
En conclusión, podemos afirmar que la diferencia entre Argentina, Venezuela y Bolivia es cualitativa. Es por eso que la tercera nacionalización en nuestro país se la define como una nacionalización inteligente, ya que permitió al Estado el control de la cadena de valor de los hidrocarburos y un fortalecimiento del rol de la empresa estatal en la organización del sector petrolero.





AUMENTA EXPORTACIÓN DE ALIMENTOS BOLIVIANOS A VENEZUELA

Entre las exportaciones están: torta de soja, azúcar blanco, aceite de soja, azucares de caña y leche en polvo alcanzaron a 147 millones de dólares.

La Página de San Salvador (www.lapagina.com.sv)
                                           
El Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) informó hoy que aumentó el año pasado la venta de alimentos bolivianos a Venezuela. Las exportaciones de torta de soja, azúcar blanco, aceite de soja, azucares de caña y leche en polvo alcanzaron a 147 millones de dólares, señala.
Mientras que Bolivia compró diésel venezolano por un valor de 13,3 millones de dólares. Además de asfalto natural, aceites, lubricantes, úrea y grasas. El total de las importaciones fue de 16 millones de dólares en 2013.
El IBCE destacó que Bolivia logró un saldo comercial a favor de 131 millones de dólares. “Venezuela dejó de ser el principal proveedor de diésel para Bolivia”, agregó. Las exportaciones bolivianas a la República Bolivariana de Venezuela en el período 2008-2013 acumularon un valor de 1,624 millones de dólares, mientras que las importaciones a 1,872 millones, dejando un saldo comercial negativo de 248 millones de dólares.
El Banco Central de Bolivia, por otra parte, reportó que la deuda bilateral del país a Venezuela alcanza a 156.6 millones de dólares. China es el principal acreedor con 430.7 millones. La deuda bilateral llega a 777.7 millones de dólares.





SUBOFICIAL PNP DIRIGÍA BANDA QUE ROBABA CAMIONETAS PARA VENDERLAS EN BOLIVIA

La República de Perú (www.larepublica.pe)

El suboficial de la Policía, Marco Antonio Alarcón Apaza (37), fue detenido ayer por dirigir una banda que robaba modernas camionetas en Lima para revenderlas en Bolivia. La novia del corrupto agente PNP e integrante del grupo criminal, corrió la misma suerte.
Se trata de Miriam Eva Quispe Palomino (31). Ella fue sorprendida en un depósito de la avenida Canadá, en La Victoria, cuando con su pareja cambiaban las placas de un vehículo que iban a sacar clandestinamente del país.
El general Clever Vidal, jefe de la Dirección de Tránsito y Seguridad Vial, reveló que el suboficial arrestado presta servicios en el puesto de control de Desaguadero, Puno.
En poder del custodio se descubrió las placas DOQ–686 que corresponden a un auto Yaris. Esa matrícula iba a ser colocada a la camioneta COV–334, robada al empresario Mckay LLanos Fermín (35), el pasado 12 de febrero en la primera cuadra del jirón Los Pinos, en San Martín de Porres.
Se trascendió que otros 4 integrantes de la banda ya han sido identificados.





BIELLA PIDIÓ LA INTERVENCIÓN DELA CANCILLERÍA POR LA CESIÓN DE TIERRAS A BOLIVIA.

Radio FM 899 de Argentina (www.fm899.com.ar)
                                                                            
El diputado nacional Bernardo Biella  pidió a la cancillería argentina que  intervenga en el caso de las tierras salteñas cedidas a Bolivia. El legislador solicitó un informe  a los legisladores del interior, por parte del ministerio, para aclarar cuál es la situación. Como se recordará, en un confuso episodio, unos 600 kilómetros cuadrados de  propiedades argentinas en Santa Victoria Oeste, quedaron del lado boliviano por un movimiento de mojones limítrofes.  Esto ocasionó que habitantes de la Argentina queden bajo la soberanía boliviana, hecho que Gendarmería nacional no puede explicar sin autorización del gobierno nacional. El inusual hecho, que obliga a bajar la bandera argentina para subir la de Bolivia sobre lo que hasta hace unas semanas era  nuestro país, obligó al diputado a solicitar una reunión con la cartera de Héctor Timerman.






Aéreo Noticias de Perú (www.aeronoticias.com.pe/noticiero)

“A nivel indirecto sí se puede sostener esto”, opinó Carlos Mesa Gisbert, apoyándose en la mención que hizo el presidente de la Corte Internacional de Justicia de la Haya, Peter Tomka, respecto a que existía un tercer país afectado, es decir, Bolivia.
Mesa, quien es recordado por su frase “ Ni una molécula de gas para Chile mientras no se resuelva nuestra demanda marítima con ese país”, espera con optimismo que Michele Bachelet, quien asumirá la presidencia de Chile el próximo mes, sea más receptiva y retome el diálogo con el gobierno de Bolivia para tratar este tema.
Por otra parte, el ex mandatario boliviano dijo que hasta antes del mencionado fallo que dio la razón al Perú, existía una suerte de complejo de inferioridad en Bolivia en relación a la diplomacia chilena, “pero cuando hay un fallo que pone en duda la argumentación de Chile, que siempre se consideró jurídicamente impecable, esto ha cambiado y ahora sabemos que es posible interpretar de una manera distinta a la forma en que Chile plantea las cosas.
En este sentido subrayó que “ La Haya ha marcado el agotamiento de una lógica internacional con que ha operado Chile hasta ahora y que le ha planteado una pregunta por qué un país que tiene tres vecinos y que hace gala de modernidad ha tenido serios conflictos recientes con ellos, en los 80 con Argentina y ahora, en pleno siglo XXI, con Perú y Bolivia.
Carlos Mesa, vertió estas y otras declaraciones al diario La Tercera de Santiago en un extenso reportaje que fue publicado en sábado pasado.






La Tercera de Chile (www.blog.latercera.com/blog)

En 1962, Bolivia rompió relaciones con Chile, sin embargo en los hechos continuaron, ahora con un Cónsul, mientras los sucesivos gobiernos bolivianos simultáneamente “exigían” un diálogo continuo con nuestro país en aquellos aspectos de su interés; y Chile aceptó.
 Esta anómala condición se mantuvo por años, con peores o mejores modales, según el gobierno en ejercicio en Bolivia, hasta que el advenimiento de Evo Morales marcó un punto de inflexión que agudizó la situación hasta hacerla risible. 
El nuevo gobernante hizo del insulto; la descalificación y la hostilidad a las autoridades chilenas, incluyendo a sus Presidentes, un estilo diplomático novedoso y pseudoautóctono. Y Chile aceptó, salvo uno o dos llamados de atención más bien benévolos. 
Morales ahora “exigió” una agenda “sin exclusiones”, es decir una en que el tema de su aspiración marítima –que Chile oficialmente dice no aceptar-, estuviera presente. Y Chile aceptó. 
Cuando, en el marco de esa agenda “sin exclusiones” los negociadores bolivianos acordaron una solución para el uso de las aguas del Río Silala por parte de Chile, súbitamente Evo y su gobierno rechazaron la propuesta sin apelación y no se volvió a tocar el tema. Y Chile aceptó.
Cuando la marcha de la agenda no caminó en la dirección por él exigida, rompió las conversaciones unilateralmente y solo aceptó continuar con un tema: su aspiración marítima. Y Chile aceptó.
Luego demandó a Chile ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) reclamando que el tema, la aspiración marítima, había sido conversado tantas veces que se había transformado en un derecho y que Chile había adquirido un compromiso con ellos. Una vez más, esta vez con el Pacto de Bogotá de por medio, Chile aceptó. 
Ahora, sin restablecer relaciones diplomáticas y sin retirar su demanda ante la CIJ, nuevamente “exige” diálogo directo con Chile con el propósito de que Chile le dé una salida soberana al mar y además exige que las conversaciones se inicien a partir de una “oferta” chilena. ¿No será como mucho?. 
Aprendiendo de su jefe, García Linera vicepresidente boliviano se explaya: “Son los agresores, los abusivos, los que tienen la obligación de acercarse a dialogar, porque aquí los agredidos, los invadidos siempre hemos planteado la opción del diálogo”, Chile “tiene la obligación de acercarse a Bolivia para dialogar sobre una solución a la centenaria demanda marítima”. El problema es que Evo insiste en olvidarse de la Historia. Recordemos. En 1866 Bolivia recibió una generosa tajada de territorio de manos chilenas a cambio de compartir los impuestos. Ante reclamos bolivianos, nuevamente en 1874 se les regaló más  territorio, esta vez a cambio de exenciones impositivas específicas para las empresas chilenas. Esto pese a que en 1873 Bolivia firmó un Tratado secreto de alianza militar con Perú con el propósito explicito de atacar a Chile. Este tipo de olvidos no es extraño en las autoridades de ese país, ya que como no tienen noción de “la continuidad del estado” cada gobierno enfrenta el pasado y presente como si fuera “tabula rasa”, no arrastran ninguna responsabilidad ni compromiso anterior y cada gobernante específico es el comienzo y final de todo. 
No cabe duda que Morales es un hombre meritorio, como persona y como político. Logró llegar a la primera magistratura habiendo comenzado desde el fondo de la escala social, económica y étnica de Bolivia. Ha logrado mantenerse y prolongarse en el poder y con el concurso de los gobiernos bolivarianos ha alcanzado un cierto protagonismo regional, pero de ahí a ser un líder regional, un modelo de administrador o un estadista de gran relevancia hay un mundo de distancia, pero él no lo percibe así. El cree que por sus méritos y condición, merece un tratamiento especial. Cree tener derecho a ser una suerte de “Enfant Terrible”.
Ser un presidente perteneciente a las etnias originarias de Bolivia es sin duda una buena carta de presentación, pero sólo de presentación, luego tiene que demostrar su excelencia como gobernante efectivo y realista, y está muy lejos de haberlo hecho. 
Durante su visita a Moscú, el desplante en que dejó entrever la posibilidad de llevarse a Bolivia en su avión a un prófugo norteamericano que había encontrado asilo en Rusia (en una condición muy reluctante por parte del gobierno de Putin, que estaba consciente de la gravedad del asunto), le valió una “tarjeta amarilla” en que los países de Europa le marcaron sus límites. 
Ahora participa en un peligroso juego, se ha inmiscuido en las movidas de Irán para traficar combustible atómico.  Esto si es grave y ya no es para hacer bromas con ello. Ni siquiera Lula salió bien parado cuando participó en esos juegos. Y no vamos a comparar a Lula con Evo. 
Evo lleva ya algún tiempo insinuando su participación en el juego señalando la próxima construcción de una planta nuclear de poder para generar energía eléctrica y venderla a sus países vecinos (por cierto no a Chile, donde no permitirá el envío de ni un solo electrón). Una planta atómica de poder en un país que no es capaz de explotar eficientemente su gas natural que le permitiría genera mucha más energía y más barata, no tiene mucho sentido mas que querer “jugar en el patio de los niños grandes”; con el riesgo, para Bolivia y sus vecinos, de tener a un estado incapaz de controlar la propiedad legal de los automóviles que circulan por sus calles, ahora quiere manipular uranio enriquecido.
Estos dos eventos muestran la pérdida de las proporciones del personaje y la irresponsabilidad con que expone a su país a bochornos o represalias. La desproporción entre su importancia real y su ego pueden ser fuente de problemas bilaterales y eventualmente más allá; parece hora de no seguir su juego y marcarle sus límites 
Si quiere algo de Chile, que explique qué quiere, cómo lo quiere, para qué lo quiere y qué ofrece él a cambio. Obviamente esta solicitud debería ser más elaborada que cuando habló de un enclave con el anterior gobierno de Bachelet, en que según la prensa boliviana la petición de Morales incluía: “soberanía irrestricta; una extensión de costa amplia de entre 10 y 30 kilómetros de frente“, "de (un) tamaño que pueda verse en un mapa de esos que se utilizan en las escuelas; apto para construir una ciudad, un aeropuerto y sus carreteras, varios puertos; una playa para tomar sol y hacer negocios”. Una descripción naïve que da cuenta de lo que en realidad es el fondo del asunto: un sentimiento; algo muy lejano a una necesidad racional y por consiguiente, de muy difícil solución. Pero sea como sea, ellos deben decir que quieren y que ofrecen a cambio, nosotros podemos pasar eones tratando de adivinar sus ilusiones y muy probablemente nunca vamos a acertar, estamos en las antípodas de la lógica. 
Evo no habla bien castellano, tiene un vocabulario muy pobre que no incluye los conceptos técnicos y de gestión que damos por conocidos universalmente, pero que él no maneja ni entiende. Debemos recordar que un motivo de orgullo de Evo, -así lo manifestó él mismo-, es no haber leído nunca un libro. Basta escuchar sus discursos y entrevistas para darse cuenta que tratar con él requiere una aproximación especial, que supera a la política e incursiona en la antropología. Esto puede ser duro y para algunos incluso descalificador, pero es objetivamente real y son las características de la persona que nos está llevando, otra vez, a La Haya y que nos amenaza con hacerlo nuevamente por una sucesión de otros casos, incluyendo los rios Silala, Lauca, etc. y con la cual, otra vez, estamos intentando negociar.





LA LLUVIA EN BOLIVIA, SUPERÓ TODOS LOS REGISTROS ANTERIORES

“La región amazónica que incluye a Pando y norte de La Paz recibió lluvias extraordinarias", aseguró un funcionario.

El Sol Online de Argentina (www.elsolonline.com)
                                                     
El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología de Bolivia (Senamhi) informó este lunes que la época de lluvias superó este año todos los registros porque en los últimos 25 días alcanzó 1.000 litros por metro cuadrado en el amazónico departamento de Beni, norte de Bolivia.
“La región amazónica (también incluye a Pando y norte de La Paz) recibió lluvias extraordinarias. La temporada se prolongará hasta fines de marzo o principios de abril”, precisó Félix Trujillo, jefe de la unidad de gestión de riesgos del Senamhi.
Según agregó, “ahora llueve más por lo que hay más agua en menos tiempo”.
Trujillo señaló que en Rurrenabaque, norte de La Paz y trópico de Cochabamba se registraron lluvias de 800 a 1.000 litros por metro cuadrado. “Lo normal era que caiga 300 litros por metro cuadrado como promedio”.
Explicó que a diferencia de otros años la actual época de lluvias se genera en una gran masa de humedad que proviene de la Amazonia, que al chocar con la cordillera Oriental de Bolivia se transforma en lluvias torrenciales.
El departamento de Beni, de 425.780 habitantes y una superficie de 213.564 kilómetros cuadrados, con llanuras a 150 metros de altitud, es el más afectado por las lluvias en Bolivia.
“Beni siempre ha sido y será uno de los más afectados porque es parte de la cuenca baja del sistema amazónico, donde escurren todos los ríos de cinco de los nueve departamentos”, dijo Trujillo.
Trinidad, capital de Beni, se convirtió en isla y hay amenaza de inundación por el desbordamiento de las aguas de los ríos Mamoré e Ibaré.
El ministro de Defensa, Rubén Saavedra, informó que existen 58.691 familias afectadas por las lluvias. Además, la cifra de muertos aumentó a 57 los muertos. Los dos últimos perecieron ahogados en Beni por dar socorro a sus cerdos.
También se reportó que 130 de 339 municipios de los nueve departamentos sufrieron destrozos de viviendas y carreteras.





AMÉRICA LATINA 2014: HACIA UNA GEOPOLÍTICA DE LA EMANCIPACIÓN

América Latina en Movimiento (www.alainet.org/active)

A pesar de que aún no tenemos claridad si nos encontramos ante una crisis más del sistema capitalista, que sirva para reacomodar su tasa de ganancia, o si estamos vislumbrando el propio sistema capitalista en crisis (y de las crisis surgen oportunidades, pero también monstruos), lo que es cierto es que la crisis es global y civilizatoria.
El Vicepresidente boliviano Álvaro García Linera sostiene que el capitalismo ha adquirido una medida geopolítica planetaria absoluta a la vez que regresa a una acumulación primitiva perpetua, una especie de reactualización de la acumulación originaria, a la que se suma la acumulación por desposesión de los bienes comunes que define David Harvey (biodiversidad, agua, recursos naturales, conocimiento…).
Por lo tanto esta crisis se cristaliza también en un reordenamiento geopolítico, que tiende hacia un mundo pluripolar y multicéntrico. Estamos viviendo un declive relativo del imperialismo estadounidense y un auge de los BRICS, donde hay que destacar a una China que ya ha desbancado a los Estados Unidos como el mayor consumidor mundial de energía, y una Rusia extremadamente rica en petróleo, gas y minerales, que además dentro del tablero geopolítico ha neutralizado la diplomacia de guerra de estadounidense con tres movimientos, el asilo a Snowden, la paralización de la agresión militar a Siria, y el apoyo a Irán, como nos recordaba recientemente Atilio Boron en su balance de 2013.
Lo que es cierto es que este desplazamiento geopolítico se une a la crisis en un sistema-mundo capitalista cuyo Norte no puede sostener su Estado del Bienestar en la medida en que el Sur recupera su soberanía política, económica y territorial, en la medida en que el Norte ya no puede explotar a los pueblos, las personas y la naturaleza del Sur.
En los próximos años estos dos factores (crisis y geopolítica) se van a ver intrínsecamente ligados en América Latina en la medida en que el subcontinente tiene la mitad de las reservas de agua del planeta y una gran riqueza en recursos naturales, minerales, petróleo y biodiversidad.
De hecho, nada es casualidad, y los nuevos golpes del Siglo XXI, Haití en 2004, Honduras en 2009 y Paraguay en 2012, además de los golpes/agresiones a los procesos de cambio de Venezuela en 2002, Bolivia en 2008 y Ecuador en 2010, están estrechamente vinculados con la perdida de hegemonía imperialista, la recuperación de soberanía de América Latina y el reacomodo geopolítico.
Integración latinoamericana
Si bien el año 2013 fue un año marcado por la muerte del Comandante Chávez a la vez que la demostración de la plena vigencia del chavismo, el año 2014 se presenta como un año de transición, relativa también, marcado por 7 procesos electorales en el subcontinente.
En primer lugar tenemos Centroamérica, con segundas vueltas en marzo en El Salvador, donde se espera una victoria del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, que esta vez sí se presenta con un candidato con el ADN del Frente, Salvador Sánchez Cerén, el ex guerrillero Comandante Leonel; asimismo en Costa Rica en abril a pesar de la decepción de que la izquierda articulada en el Frente Amplio no haya pasado a segunda vuelta, si esta da su apoyo al PAC, podría producirse una victoria del centro-izquierda en un año que Costa Rica ostenta la presidencia de la CELAC. El tercer país centroamericano con elecciones es Panamá en el mes de mayo donde no se esperan grandes cambios en la orientación de su gobierno.
En mayo también, y pasando a Sudamérica, se celebran elecciones en Colombia, con una mirada puesta en Cuba, donde lo importante es reforzar los Diálogos de Paz de La Habana entre el gobierno de Santos y la insurgencia de las FARC-EP que puedan conducir a un escenario de verdadera democracia y justicia social para el pueblo colombiano después de más de 50 años de desgarrador conflicto político-militar. Asimismo octubre es otro mes clave, pues prácticamente de manera simultánea se celebran elecciones en Brasil, donde cada vez está más claro que el proyecto político del PT va más allá del lulismo; Uruguay, donde el Frente Amplio de izquierda celebrará con una nueva victoria los 10 años en el gobierno; y Bolivia, donde se espera una aplastante victoria electoral del proceso de cambio liderado por Evo Morales y el MAS.
Además de todos estos procesos electorales, el 2014 comienza con la asunción de Michelle Bachelet como Presidenta de Chile, un país convertido en el Israel de Sudamérica, que tiene la oportunidad ahora de mirar más hacia los mecanismos de integración latinoamericana como UNASUR y CELAC, y menos a una Alianza del Pacifico de la que es miembro fundador.
Alianza del Pacifico que no es sino un mecanismo impulsado por los Estados Unidos para reeditar un Área de Libre Comercio de las Américas que junto al Plan Colombia y las bases militares en torno a la Amazonia, pretende recuperar el terreno perdido por el imperialismo desde la derrota del ALCA en Mar del Plata 2005 y la conformación del ALBA en 2006.
Pero el ALBA, UNASUR y la propia CELAC, que en la reciente Cumbre de La Habana demostró que se consolida como un importante mecanismo de concertación política que va sustituyendo progresivamente a la propia OEA (logrando una importante victoria diplomática para la revolución cubana), tienen el reto de precisamente pasar de ser instrumentos de concertación a verdaderos mecanismos de integración política y económica a nivel latinoamericano.
Si bien ese es el reto general, hay otros desafíos estructurales entre los que destaca el debate sobre el modelo de desarrollo de los procesos de cambio en el continente. Es importante pensar desde la izquierda un nuevo modelo que combine el derecho al desarrollo de pueblos que han sido expoliados durante 500 años de colonización y 20 de neoliberalismo en un equilibrio con los Derechos de la Madre Tierra. Pero todo ello desde una conciencia antiimperialista, anticolonial y anticapitalista, porque como nos recuerda Isabel Rauber, la ecología no puede estar separada del modo de producción y reproducción de la vida social.
Y entre los desafíos concretos para lograr una verdadera integración latinoamericana, están los casos de (neo)colonialismo que persisten en el continente, la independencia de Puerto Rico; el fin de la ocupación británica de las Malvinas y del bloqueo criminal contra Cuba; o la resolución en clave pacífica y negociada del enclaustramiento boliviano, encaminarán a América Latina hacia la plena independencia y soberanía.
En definitiva, todo lo anterior debe servir para romper el paradigma de la democracia liberal, construyendo una democracia continental real, viva, dinámica, de alta intensidad que deje atrás las democracias fosilizadas que promueve la Alianza del Pacifico y la derecha continental, y conviertan los diferentes procesos de cambio del continente en un proceso de cambio continental.
Bolivia 2014
Y es precisamente el proceso de cambio que se vive en Bolivia el que más tiene en juego en este 2014 con unas elecciones en las que aunque en principio no está en riesgo la perdida de la conducción política del mismo, sí tiene otros dilemas que ir resolviendo.
En clave geopolítica, Bolivia transita entre la plena implicación en los mecanismos de coordinación del ALBA, a través de una estrecha relación con Cuba y Venezuela, y un vínculo cada vez más fuerte con Brasil como forma de acercamiento al Mercosur y especialmente a los BRICS. Todo ello con un discurso claramente antiimperialista y anticolonial.
En clave de proyecto, el reto está en pasar de la revolución política y descolonizadora que lidera Evo Morales, a una revolución social que profundice aún más en el modelo de Estado Plurinacional y en el nuevo modelo económico, pilar fundamental de la nueva Constitución Política.
Porque es difícil, como reflexiona el compañero Hugo Moldiz, construir socialismo a partir del capitalismo de Estado dentro de un capitalismo planetario. Pero el reto está ahí, en cómo construir ese socialismo comunitario bajo el horizonte del Vivir Bien, en como continuar el desmontaje de un Estado heredado colonial y patriarcal, construyendo y refundando un nuevo Estado sobre las ruinas del anterior. Y la principal amenaza para construir este socialismo comunitario no viene de la restauración conservadora, de una derecha derrotada política y militarmente entre 2008 y 2009, sino de la izquierda lightberal, de la instalación de una nueva socialdemocracia similar a la europea que busque más la consolidación de una concepción liberal de la democracia que la profundización del proceso. Es crucial la lucha emprendida contra la pobreza y continuar la senda del crecimiento económico, pero siempre si es bajo un horizonte poscapitalista que radicalice el proceso de cambio.
En cualquier caso, y dada la más que previsible victoria de Evo Morales en las elecciones presidenciales de octubre (actualmente la popularidad y posible intención de voto del Presidente se sitúa en torno al 60%), en estos momentos lo importante es continuar la buena gestión gubernamental traducida en políticas publicas y en los numerosos eventos internacionales programados para este 2014. 
En junio se va a celebrar en Santa Cruz, ciudad del oriente boliviano donde hace pocos años hubiera sido impensable el trabajo conjunto entre el ejecutivo, legislativo y los sectores de oposición regional, una importantísima Cumbre del G77+China por el 50 aniversario de este organismo de coordinación intergubernamental. Ya han confirmado su asistencia los presidentes Raúl Castro, Nicolás Maduro, Cristina Fernández y Rafael Correa, y se espera la presencia de más de 20 presidentes de todo el mundo junto a delegados/as de los 133 países que conforman el G77+China. Además, en julio en Cochabamba se realizará un encuentro sindical internacional coordinado junto a la Federación Sindical Mundial (FSM) con la presencia de sindicatos que cuentan millones de afiliados de India, China y otras partes del mundo. Finalmente, y ya en plena campaña electoral, a finales de agosto se celebrará en La Paz el Foro de Sao Paulo, foro que cumple 20 años en 2014, reuniendo a los principales partidos de izquierda del continente, muchos de ellos en tareas de gobierno. 
Desafíos
Volviendo a la mirada regional, es obvio que nos encontramos ante un proceso político de alcance continental que no es lineal, que tiene avances y retrocesos. Proceso continental con un motor que son los procesos de cambio y los países del ALBA, y un freno que son los países de la Alianza de Pacifico. Alianza que hay que erosionar trabajando estrechamente con los pueblos, movimientos sociales y organizaciones de izquierda de México, Colombia, Perú y Chile. 
Pero el freno a los procesos de cambio no se da simplemente desde el desgaste a la integración continental y la apertura de áreas de libre comercio con Estados Unidos y la Unión Europea, sino que con los recientes sucesos de Venezuela, con el golpe de Estado encubierto que ya ha dejado varios muertos y decenas de heridos, tenemos la demostración palpable de que la derecha y el imperialismo no han tardado en recuperarse de su última derrota electoral de diciembre y no van a parar de golpear y desgastar al gobierno bolivariano y al chavismo en general, en un laboratorio venezolano de las prácticas contrarrevolucionarias que después podrían ser aplicadas en Bolivia. 
Porque estos procesos de cambio han producido importantísimos cambios, la refundación del Estado y nacionalización de los recursos naturales, y con ellos la recuperación de la soberanía, pero no son suficientes. Es necesario irradiar el sentido común de época de los procesos de cambio al resto de países del continente. Tenemos que pasar de la voluntad de poder a la consolidación hegemónica de los proyectos de cambio rupturistas, en una transición desde los proyectos posneoliberales a los proyectos anticapitalistas. Para ello hace falta mucha audacia, y como recuerda García Linera, reivindicar la dimensión heroica de la política. O convertimos estos procesos en irreversibles, o el enemigo seguirá buscando la desestabilización y retroceso de los mismos. 
Esa dimensión heroica de la política pasa necesariamente por asumir las tensiones y contradicciones al interior de cada proceso. Es muy fácil sacar el lápiz rojo para señalar lo que está mal, pero la dirección y el sentido común de cada proceso se disputa desde dentro. No hay un afuera de los procesos de cambio y las fuerzas revolucionarias y transformadoras al interior deben empujar para impulsarlos desde abajo y hacia la izquierda. 
En ese sentido, son también numerosos los retos que tenemos para este 2014. En el ámbito de los partidos políticos el ya mencionado Foro de Sao Paulo en Bolivia; en el ámbito de los movimientos sociales la coordinación continental de ALBA Movimientos se reunirá a finales de marzo en Colombia además de organizar un encuentro latinoamericano de escuelas de formación política en Venezuela y un encuentro de economía autogestionada en Argentina, todo ello en el primer semestre de 2014. Para el segundo semestre, la Red de Redes de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad prepara un encuentro al cumplirse de los 10 años de conformación de la Red en diciembre de 2004 en Caracas junto al Comandante Chávez. Y si bien la agenda política, social e intelectual es densa y llena de propuestas, seguimos teniendo el reto de cómo articular estos espacios en un nivel de coordinación más amplio, una internacional de partidos, movimientos e intelectuales orgánicos que ayude a pensar mejor las propuestas para la transición hacia un nuevo proyecto político pos y anticapitalista. 
Tenemos límites, demasiados límites, tanto externos derivados del propio sistema-mundo capitalista, como internos propios de las particularidades de cada proceso e inherentes a la propia izquierda. Pero estamos acumulando, y solo a partir de la acumulación de estas experiencias, de las tensiones (creativas) y contradicciones, podrá surgir algo nuevo. Y ese algo nuevo traerá nuevas formas de entender la democracia, la economía y el Estado. Mientras tanto, solo queda seguir trabajando en defensa de nuestros procesos de cambio y de un nuevo orden geopolítico, tampoco exento de contradicciones, pero que supone un avance respecto al orden anterior.





LA COCAÍNA LÍQUIDA IBA CON DESTINO A SANTIAGO DE CHILE

La banda narco pretendía enviarla a Europa. El valor total superaría los 24.000.000 de dólares.

El Tribuno de Argentina (www.eltribuno.info/salta)
                                                             
Las repercusiones son casi tan grandes como el cargamento secuestrado el sábado pasado en Salvador Mazza de 600 kilos de cocaína líquida en un camión boliviano.
El Tribuno pudo acceder a información de Gendarmería Nacional que confirmó que de la droga incautada se podían sacar 609 kilos sólidos para ser vendida en el extranjero en una cifra millonaria.
Si bien el caso está bajo secreto de sumario, este matutino pudo saber que el cargamento que viajaba a bordo de un camión Volvo bordó, de origen boliviano, tenía como destino Santiago de Chile y no el puerto de Campana, en Buenos Aires, como había trascendido.
La banda narco, que está siendo investigada, pretendía enviarla al viejo continente por el Pacífico, cuyo valor total superaría los 24.000.000 de dólares en el destino final.
Si bien se desconoce la identidad del chofer que manejaba el vehículo, se confirmó que reside en Bolivia y que la sustancia venía procedente de Santa Cruz de la Sierra.
Además de la droga, el camión tanque boliviano llevaba alcohol en gran cantidad, para justificar el viaje.
Con respecto al rodado, se supo que ya hubo otros procedimientos en Salvador Mazza que finalizaron con éxito después de inspeccionar los diferentes sectores de los camiones tanque bolivianos.
El operativo
La incautación de la cocaína en estado líquido se produjo el sábado pasado a la 1 en el río Caraparí.
Tiempo antes del hallazgo, los efectivos del Escuadrón 61 recibieron un alerta desde Bolivia e iniciaron un minucioso control en la zona fronteriza que terminó con el decomiso de 599 kilos y 700 gramos de esa droga, además de la detención del conductor.
Tras encontrar la carga, los uniformados llevaron el vehículo a la Sección Vial donde lo requisaron en profundidad y constataron que uno de los tanques de combustible se hallaba desconectado y con signos de haber sido manipulado.
Luego, el perro detector de narcóticos, llamado Horco, olfateó el rodado y a la altura de la parte trasera del tanque reaccionó como lo hace cada vez que hay estupefacientes, por lo que el material hallado fue estudiado y el resultado del narcotest arrojó positivo.
Gendarmería Nacional lo consideró como un importante avance en su lucha contra el narcotráfico debido a que el último secuestro de cocaína líquida en ese lugar se había registrado en 1996, cuando un grupo de personas llevaba la droga en botellas de vino chileno.
El Juzgado Federal de San Ramón de la Nueva Orán dispuso que el camión Volvo quede secuestrado y solicitó que el conductor del vehículo sea apresado.





¿QUÉ PAÍSES LATINOAMERICANOS SE REPARTIRÁN LA INVERSIÓN ESPAÑOLA?
                                                                                                                                            
Que América Latina seguirá acaparando buena parte de la fuerza inversora española está fuera de toda duda pero, ¿cuáles serán los países que se llevarán la mayor parte del pastel? El VII Informe Panorama de Inversión Española en Latinoamérica 2014 apunta a México, Brasil y Colombia como principales focos del dinero de las grandes empresas nacionales en la región.

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El año 2012 marcó un hito en la inversión española en América Latina. Por primera vez en mucho tiempo la crisis llevó a las grandes empresas a congelar los flujos de capital hacia la región. Dos años después la situación es bien distinta y, tal y como señala el VII Informe Panorama de Inversión Española en Latinoamérica 2014 elaborado por IE Business School en colaboración con la Casa de América, Airfrance y KLM. [Ver oferta de Executive MBA]
Como es lógico y como ha venido siendo habitual hasta la fecha, la inversión española no se repartirá de forma homogénea. Las empresas acuden allí donde ven más posibilidades de negocio y hasta ahora esto ha ocurrido en México y Brasil, los dos países que mayor número de corporaciones nacionales acumulan. Chile, Colombia y Argentina figuran a continuación, si bien en los últimos años Perú y Panamá han destacado como centros de inversión por su crecimiento económico el primero y por las posibilidades comerciales relacionadas con la reapertura de su canal, el segundo.
Entre todos estos México, Brasil y Colombia son los destinos que más verán incrementada la inversión española en 2014, con especial mención a Ecuador y Bolivia, que si bien no acumulan grandes cifras sí que aparecen, por fin, como destino del dinero empresarial. Estos países están alineados con los que las empresas esperan que tengan un mayor crecimiento económico. De hecho, los componentes de la Alianza del Pacífico, formada por Chile, México, Colombia y Perú, son los que mejor lo harán en 2014, seguidos de cerca por Brasil. En el lado contrario, Venezuela y Argentina son los que más dudas suscitan, tanto por motivos políticos como por la inestabilidad de sus divisas. [Ver oferta de MBA Internacional]
Entre los datos más sorprendentes del estudio figura que pese a las advertencias de los economistas sobre los problemas para la región derivados de un menor consumo, apenas un 46% de las empresas cree que la evolución mundial le afectará negativamente, algo que sí pensaba el 60% hace un año. En el fondo de la cuestión se encuentra la Reserva Federal Estadounidense, que ha dado signos de que seguirá con su actual política monetaria, algo que el reciente nombramiento de Janet Yellen, defensora de las expansiones monetarias, parece certificar.
Esta fe en Latinoamérica hace que un 90% de las empresas asegure que aumentará su cifra de negocio en la región durante los próximos tres años. La importancia de estos países hace que un 74% estime que este mismo año la facturación América Latina puede superar a la de España, si bien esto supone un retroceso de siete puntos respecto a 2013. Esta tendencia no tiene tanto que ver con las estimaciones para la región como con el inicio de la recuperación del consumo en España.
Por países el informe destaca de Brasil, México y Colombia su floreciente mercado interno, impulsado por el avance de la clase media. México vuelve a ser el país más competitivo gracias a sus acuerdos de libre comercio y también figura como la ubicación más ventajosa. Por su parte, Chile es el que tiene una mano de obra más cualificada, con Santiago de Chile como la ciudad más segura junto con Miami.
Este es un tema más importante de lo que pueda pensarse, ya que la inseguridad, tanto ciudadana como jurídica son dos de los hándicap más mencionados por parte de las empresas.
El informe también muestra una diversificación en la estrategia de internacionalización de las empresas españolas, pues por primera vez los directivos aseguran tener planes y previsiones de crecer en Asia, África y Norteamérica. Precisamente la presencia en algunos países clave como México o Chile, por sus materias primas, pueden servir como puente de entrada en algunas de estas regiones.

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